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The new york band historia.
Aug 25, 2016 | Fuente y/o Autor: Por Johnny Arrendel
The new york band historia.
The New York Band retoma la escena y de inmediato crea una efervescencia que conlleva un arrastre masivo de público, que de sostenerse, superaría en corto plazo las cotas de convocatoria alcanzadas en sus primeras etapas en la década de los 80s.

Creo que Chery Jiménez era bajista aun de Los Beduinos cuando Wilfrido Vargas introdujo a la banda a una cantante rubia pero con un perfil mezclado entre la trigueña italoamericana Liza Minelli y la estelar francesa Edif Piaf (guardando distancias), aunque dirigida al mercado de habla hispana. Es decir, una especie de Luisa María Güell, pero en versión tropical.

Esa vocalista era Magda Lake, dominicana radicada en Nueva York, y además el Beduino Mayor estaba empeñado en reclutar a un cantante jinglero de nombre un tanto extraño: “San José”, quien finalmente cedió a la oferta.

La primera producción que vocalizó San José con Wilfrido se titulaba Chirri Chirra, alusivo a la Navidad; mientras que Lake interpretaba la primera versión merenguera de la posteriormente celebrada pieza Colé (Mamá no quiere que yo colé”).

La mente en ebullición de Chery Jiménez, hijo del poeta, propulsor cultural y creador del espectáculo itinerante La Patria Por Dentro, José Jimenez Belén, al parecer vislumbró las potencialidades a partir de este invento eventual y temporero de Wilfrido

Cuando se formó la Thew York Band, regenteada por Chery Jiménez, como parte de una corriente que despertó a partir de Milly con Los Vecinos y el Conjunto Quisqueya, y que originó además a Patrulla 15 y Los Reyes del Caribe, entre otros grupos merengueros de la diáspora, Magda Lake era la figura principal.

Magda volvió a cantar el tema Colé, e hizo otros más con The New York Band, que luego fueron asumidos por Irisneyda, voluptuosa mujer que en Santo Domingo había participado en el mismo Festival de la Voz que desde el Show del Mediodía impulsara a Sergio Vargas, pero que fue ganado por Joao Aguilera, y de donde surgió también la sensual Valeria.

Irisneyda voló pronto de la plataforma de The York Band. Pero mantuvo casi el mismo concepto en sus nuevas correrías junto al que fuera director musical, Franklin Rivers, trombonista, quien contrario a la percepción popular, no era su compañero sentimental, sino Johnny, un corista que siguió en el anterior grupo.

Fuera de The New York Band, los grandes y ya probados talentos de Iris y Franklyn, lograron prevalecer, y alcanzaron éxitos de la magnitud de “Simplemente amigos”, “Si tú eres mi hombre” y “Cómprame un carro”.

Sin embargo, la adición a la agrupación madre de Cherito Jiménez, pareció de primera impresión el simple deseo de un padre por favorecer el talento incipiente de su vástago, sin que nadie pudiera visualizar o adelantar las potencialidades de entonces bisoño cantante.

La armonía casi perfecta de las voces frontales, la selección de un repertorio exquisito, la calidad interpretativa, carisma y presencia del propio Cherito, la lozanía de Miosotis, la función complementaria de Johnny, entre otros elementos, propiciaron una nueva dimensión para la orquesta.

Lo de Alexandra amerita un enfoque especial, ya que la espectacularidad que ella aporta a los bailes para el frente de The New York Band constituye uno de los puntos más fuertes en la historia en general del movimiento merenguero, comparable con la impronta de los emblemáticos Kenton.

Las coreografias montadas por Alexandra se basaban en pasos largos y con una influencia en momentos de los musicales de Broadway, un plus exclusivo entre las bandas del ámbito tropical.

Alexandra reflejaba tener tablas, además de sus finas cualidades vocales, y los demás cantantes se emplearon a fondo para que junto a los Kenton y la versión de los Hijos del Rey de Jacinto Gantier, Sergio Vargas y Rafelín Hernández, conformar los frentes coreográficos más llamativos las historia del merengue.

Pero The New York Band no solo aglutinaba repertorio, voces y coreografía; la ejecución de los músicos, encabezados por Bolivita Quiñones en los metales, especialmente la línea de saxos, y Anibalito Rijo, (fallecido trágicamente unos años después), en los teclados y la guitarra eléctrica, también era espectacular.

La penetración de The New York Band fue de tal intensidad, que surge como la primera banda de merengue considerada seriamente para dedicar solo a actuar en conciertos o espectáculos y dejar de lado las fiestas bailables.

El manejo deficiente de esa potencialidad, así como los errores tácticos en el intento de cambiar el concepto del grupo y mercadear a Cherito como líder absoluto e individual, provocaron la disolución, pero entre el público permaneció la sensación palpable de que a ese colectivo le quedaba mucho por ofrecer.

Para este año, declarado por Joseph Cáceres: “De los Retornos”, los manejadores de The New York Band bien pudieran ir un paso más adelante y meter a la banda en los estudios de grabación.
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